La IMSJ aún no cumplió “un compromiso” de mejorar las canchas que viene de un año atrás
Podrá sonar extremadamente repetitivo, pero el estado de abandono que presenta la Plaza de Deportes es una noticia cíclica. La inquietud siempre vuelve cada vez que se detecta que el deterioro es directamente proporcional a los años de inacción para corregirlo. El tiempo es mucho y las reparaciones son bien pocas cuando por ese espacio deportivo pasan semanalmente unos 3000 niños y jóvenes.
Podrá sonar extremadamente repetitivo, pero el estado de abandono que presenta la Plaza de Deportes es una noticia cíclica. La inquietud siempre vuelve cada vez que se detecta que el deterioro es directamente proporcional a los años de inacción para corregirlo. El tiempo es mucho y las reparaciones son bien pocas cuando por ese espacio deportivo pasan semanalmente unos 3000 niños y jóvenes.
Por Diego Sebastián Maga
Las señales edilicias de la Plaza de Deportes son un rasgo histórico que se asocia con el abandono. Dentro del paisaje urbano, ese sitio abierto a pocas cuadras del centro, ofrece –en las últimas décadas- condiciones que rara vez han llegado a la línea de lo aceptable. Por ser un lugar cuyo fin es entregarles a niños y jóvenes el marco apropiado para recrearse o prepararse físicamente, el hecho de que esté tan echado a perder es, al menos para mí, inadmisible. ¿Se puede ignorar a un área que tiene un rol social o vital tan decisivo para el cuidado y la salud personal? La conclusión lógica es: no. Por tanto, no proporcionar condiciones mínimas para que ello ocurra
es negar un derecho. Ahora bien, hurgando en el terreno de las responsabilidades y competencias en tal desatino, la visión del Inspector Departamental de Educación Física, Néstor Pedrouzo, es por demás elocuente: “lo único que puede hacer el Ministerio de Turismo y Deporte ante ello son solo gestiones porque –como ya lo dije muchas veces- el espacio físico le pertenece a la Intendencia.” Así que, siguiendo esta línea de razonamiento, el urgente plan de obras que reclama el grueso de las instalaciones depende del municipio. Y en este sentido, la intención de que algún cambio ocurra está empañada de escepticismo. Las últimas promesas desde la comuna datan del año anterior. En aquel tiempo –comentó Pedrouzo-, el Secretario General de la IMSJ, José Luis Falero, “se comprometió” a llevar adelante una serie de mejoras pero los meses se acumularon tanto como la inacción. El docente, al contactarse con el jerarca, entregó una información detallada que enumeraba las refacciones que exige el predio, entre ellas “mejorar las canchas” (con un riego de bitúmen) y “pintar juegos y entorno”. Al mes tres del 2007, d
eclaró: “seguimos esperando los arreglos, había un compromiso que se había hablado en principio con el Secretario de la Intendencia, pero hasta el momento no se cumplió.”
Aún en el recuerdo de los más memoriosos cuesta rastrear la última época en que se produjeron refacciones realmente serias y Pedrouzo coincide con ello: “¿El último arreglo serio? No te sabría decir porque fue hace muuucho tiempo y ya ni me acuerdo.”
Por último, advirtió que los reclamos persiguen un solo fin: “lo que plantee es por una necesidad de los estudiantes y no solo de ellos sino de la comunidad toda, que en las horas de ocio concurre allí. No olvidemos que anualmente desarrollamos ahí distintos programas deportivos para captar el interés incluso de la personas que no asisten a ningún centro educativo.”
Néstor Pedrouzo: “La capacidad está desbordada”
Las señales edilicias de la Plaza de Deportes son un rasgo histórico que se asocia con el abandono. Dentro del paisaje urbano, ese sitio abierto a pocas cuadras del centro, ofrece –en las últimas décadas- condiciones que rara vez han llegado a la línea de lo aceptable. Por ser un lugar cuyo fin es entregarles a niños y jóvenes el marco apropiado para recrearse o prepararse físicamente, el hecho de que esté tan echado a perder es, al menos para mí, inadmisible. ¿Se puede ignorar a un área que tiene un rol social o vital tan decisivo para el cuidado y la salud personal? La conclusión lógica es: no. Por tanto, no proporcionar condiciones mínimas para que ello ocurra
es negar un derecho. Ahora bien, hurgando en el terreno de las responsabilidades y competencias en tal desatino, la visión del Inspector Departamental de Educación Física, Néstor Pedrouzo, es por demás elocuente: “lo único que puede hacer el Ministerio de Turismo y Deporte ante ello son solo gestiones porque –como ya lo dije muchas veces- el espacio físico le pertenece a la Intendencia.” Así que, siguiendo esta línea de razonamiento, el urgente plan de obras que reclama el grueso de las instalaciones depende del municipio. Y en este sentido, la intención de que algún cambio ocurra está empañada de escepticismo. Las últimas promesas desde la comuna datan del año anterior. En aquel tiempo –comentó Pedrouzo-, el Secretario General de la IMSJ, José Luis Falero, “se comprometió” a llevar adelante una serie de mejoras pero los meses se acumularon tanto como la inacción. El docente, al contactarse con el jerarca, entregó una información detallada que enumeraba las refacciones que exige el predio, entre ellas “mejorar las canchas” (con un riego de bitúmen) y “pintar juegos y entorno”. Al mes tres del 2007, d
eclaró: “seguimos esperando los arreglos, había un compromiso que se había hablado en principio con el Secretario de la Intendencia, pero hasta el momento no se cumplió.”Aún en el recuerdo de los más memoriosos cuesta rastrear la última época en que se produjeron refacciones realmente serias y Pedrouzo coincide con ello: “¿El último arreglo serio? No te sabría decir porque fue hace muuucho tiempo y ya ni me acuerdo.”
Por último, advirtió que los reclamos persiguen un solo fin: “lo que plantee es por una necesidad de los estudiantes y no solo de ellos sino de la comunidad toda, que en las horas de ocio concurre allí. No olvidemos que anualmente desarrollamos ahí distintos programas deportivos para captar el interés incluso de la personas que no asisten a ningún centro educativo.”
Néstor Pedrouzo: “La capacidad está desbordada”
Otro elemento adicional que se percibe dentro de este marco desolador y complejo es el fenómeno de superpoblación de los últimos tiempos: “la capacidad locativa de la Plaza está desbordada producto del crecimiento de la población estudiantil y de que la ciudad en sí se extendió. Entonces, al fin no se está dando cumplimiento a la demanda” declaró el Inspector de Educación Física para completar “todo esto de pedir mejoras es en beneficio de un sitio por el que pasan ¡más de 3 mil alumnos semanalmente! pertenecientes a Primaria, Secundaria y UTU.” Como consecuencia de ello, algunos institutos –a través de sus direcciones- vienen haciendo gestiones a los efectos de que se construyan canchas multiuso en las cercanías de los liceos con el objetivo de descongestionar la Plaza de Deportes “Lavalleja”. Para Pedrouzo, la viabilidad de este proyecto depende de “una suma de esfuerzos que van desde Secundaria, pasando por la Intendencia y el Ministerio. Entiendo que todo sería viable en la medida que haya voluntad.” Tal vez, así sea, y solo pase por ejercitar al menos una vez la voluntad política. Acción, señores.
Patear el tablero
La secuencia fotográfica captada por Miguel Pinazzo es sumamente ilustrativa de los daños que presentan las instalaciones deportivas, muchas de ellas que se remontan a tiempos inmemoriales. El registro de los tableros de básquetbol desechos (cuando no inexistentes) impacta los ojos y produce la sensación de una realidad ruinosa. Entre tanto destrozo, la única mejora que está programada en breve corre por cuenta ministerial y está dirigida a retirar precisamente algunos tableros de básquet que están literalmente destruidos (supongo que los partidos allí deben coincidir en un detalle un tanto deprimente: todos terminan en empate 0 a 0 porque de los aros ni noticias) para colocar nuevos y reponer los que brillan... por su ausencia.
Patear el tablero
La secuencia fotográfica captada por Miguel Pinazzo es sumamente ilustrativa de los daños que presentan las instalaciones deportivas, muchas de ellas que se remontan a tiempos inmemoriales. El registro de los tableros de básquetbol desechos (cuando no inexistentes) impacta los ojos y produce la sensación de una realidad ruinosa. Entre tanto destrozo, la única mejora que está programada en breve corre por cuenta ministerial y está dirigida a retirar precisamente algunos tableros de básquet que están literalmente destruidos (supongo que los partidos allí deben coincidir en un detalle un tanto deprimente: todos terminan en empate 0 a 0 porque de los aros ni noticias) para colocar nuevos y reponer los que brillan... por su ausencia.