jueves, 8 de marzo de 2007

Sociedad Anónima: una pasión “water resistent”

Con lluvia y todo, los “Patones” sorprendieron llevando al Teatro al verdadero Vidalín y a un sin fin de nuevos delirios humorísticos

Ni la lluvia pudo acobardar al público que llenó el Teatro de Verano (paraguas en mano) para presenciar la tercera actuación de Sociedad Anónima en el Concurso 2007. Que, muy probablemente, haya sido la más emotiva, sorprendente, impactante, delirante y graciosa de todas. SA probó ante un Dios Momo ensopado ser una pasión “water resistent”. A mal tiempo, buen humor.

Por Diego Sebastián Maga
En la liguilla, tanto lo que estaba escrito en los libretos como la creación instantánea (producto del lapsos impregnados del más puro arte de la improvisación: materia en que Carlos Barceló es todo un experto) elevaron el espectáculo a su máxima expresión.
Si bien el primer tramo del show no es sublime (la del arribo de los “gallegos”), todo funciona como trampolín (desde los 20 minutos en adelante) a una propuesta carnavalera que va increscendo y corriendo los límites apostando a la capacidad y soltura interpretativa y al efecto sorpresa que producen las “mechas” (agregados espontáneos al guión original) y al intercambio de determinados fragmentos del libreto. Anoche se pronunciaron líneas que si bien estaban en los “libros 2007” desde un principio, fueron recién estrenados anoche descartándose los parlamentos que en las anteriores pasadas habían tenido un menor impacto humorístico.
Todo esto sucede cuando los “Gauchos Patones” regresan al escenario para contradecir a todos aquellos “enemigos” que los daban por jubilados (después de 60 minutos, lógicamente, la carcajada demuestra que los quiere trabajando para ella de aquí a la eternidad).
Este miércoles pusieron en escena unos diálogos muy efectivos (apostando a la confusión idiomática, de ideas y al humor absurdo que tan bien les sale): cuando intercambian impresiones sobre los distintos tipos de lana y ovejas es uno de ellos (“yo crío ovejas feas para tener lana virgen”.
Con “Los patones” sin querer irse y el público sin querer que se vayan, llegó el instante más rendidor de toda la actuación: los “Jilgueros de Cerro Ñato” se dispusieron a interpretar un “himno atorrante” (de los poetas nativistas (?) Juan “Glorieto” Bustamante y Romualdo “Chinchulín” Manrique) dedicado a uno de los “personajes” de la política nacional: Carmelo Vidalín.
La canción inspirada en el Intendente de Durazno (con la música de aquel clásico jingle de “Jugolín”), “Vidalín te alegra la vida”, salió con un Vidalín (el verdadero no el actor que lo interpreta) sorprendiendo a todos al entrar a los saltos y a revolear el poncho en la platea como si fuera un hincha rabioso de SA más. Esta reacción del pintoresco e imprevisible Carmelo ameritó una frase 100 % Barceló: “lo que son las cosas che, de este hablamos una vez sola y nos vino a ver y del petizo aquel (Chiruchi) hablamos siempre y no vino nunca.” Ovación, risas y otro golazo al ángulo de los “Gauchos”, que siguieron subiendo la apuesta para bajarse de las tablas con toda la chapa de candidato a ganar el Primer Premio de la categoría. Señoras y señores, la barra maragata quiere empezar otro quinquenio.

P. D.: la actuación del Pato Esteche fue exuberante. Desde el “pibe plancha” (“¡tengo un ‘emepetré’, loco... Me das 40 peso´ y te lo parto por la cabeza!”) al “Patón” que cierra la humorada como el más deforme de los oradores: “Como lo dijo José ‘Gimnasio’ Artigas: “mi voluntad es hermana de nosotros y si es hermana de nosotros no nos vamos a meter con ella, porque se arma bruto quilombo con la familia...” Ya lo dijo Ansina: cría chanchos y te comerán las sobras... Cría cuervos y se te llenará de esos bichos de porquería que son una plaga como las liebres...” (?)”